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Quién escribe

Esteban Quiroga, y un archivo del azar

La primera vez que dejé de ver un salón como decorado fue una tarde de 1998, en un balneario de la costa, mirando cómo un encargado anotaba en un remito la hora exacta en que se abría cada máquina; entendí ahí que esas salas no eran escenografía sino documentos, y que cada ficha sobre el tapete respondía a una ley, a una tasa y a una fecha.

De la sala al expediente

Me formé como historiador y pasé buena parte de esos años leyendo archivos de licencias y actas de comisiones, esa letra chica donde un Estado decide qué grava y cómo: la máquina de un club no tributa igual que la de un hotel ni que la de un casino, y esa diferencia de tasas —más que el apetito de los jugadores— terminó explicando dónde se instalaron las salas.

Recuerdo que desde el principio me atrapó ese hueco entre lo que promete el texto de una ley y lo que de verdad ocurre en el suelo de una sala, y con los años esa distancia no ha dejado de fascinarme. En Australia lo comprobé enseguida: la regulación de los casinos no descansa en una única norma federal sino que habita en los estatutos de cada estado, las Casino Control Acts, así que una misma conducta acaba juzgándose de modo distinto según de qué lado de una frontera interna caiga.

Por qué el sitio, y por qué desde acá

Puse en marcha Siglo del Azar una tarde en que descubrí, buscando y sin hallarlo, que no existía en castellano un manual capaz de poner orden en esta historia sin intentar venderla, desde el mundo antiguo hasta nuestros días, y me propuse escribirlo así, con la fecha exacta, la cifra concreta de máquinas y el nombre propio siempre por delante del adjetivo.

Lo escribo desde un valle del noroeste argentino, a miles de kilómetros de las salas que estudio, y esa distancia me parece parte del método: se lee mejor lo que no se tiene enfrente, la casa observa mejor cuando no está en la casa.

Valle de altura del noroeste argentino al atardecer, con cerros bajos y una figura pequeña y distante

Parte de lo que tuve sobre la mesa

Algunos de los textos y expedientes con los que trabajé para este archivo, ordenados por año antes que por importancia.

  • 2001

    Interactive Gambling Act

    Ley federal australiana que declara delito ofrecer ciertos servicios de juego en línea a personas dentro del país, mientras deja el juego de sala en manos de los estados.

  • 2001

    Gaming Machines Act, Nueva Gales del Sur

    Prohíbe publicar avisos de máquinas de juego, así que una misma página puede ser lícita en un estado e ilícita en otro, como ocurre también en Victoria.

  • FEB 2021

    Comisión Real de Victoria

    Ray Finkelstein al frente de la investigación sobre el operador y la licencia del casino; el informe se entregó en octubre de ese año.

  • 2021

    Recomendaciones Bergin

    A partir de ellas, Nueva Gales del Sur creó un regulador de casinos separado del organismo general de licores y juego.

Acá escribe una persona sola

Aquí nunca hubo redacción ni patrocinadores detrás, y por eso, cuando las fuentes no se ponen de acuerdo —como pasa con las pérdidas anuales australianas, que según el año y el método oscilan entre unos AU$25.000 millones y más de AU$30.000 millones—, lo cuento en la propia crónica en lugar de esconderlo. Quien quiera conocer cómo trabajo, qué cito y qué acabo descartando, encontrará todo explicado en la página editorial.