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La guía

Qué es un casino y cómo se reguló

Antes de que la palabra nombrara salones con arañas y mesas de paño verde, casino fue un diminutivo italiano —la casita, la pequeña casa de campo o el pabellón de un jardín— donde la gente se juntaba a conversar, a escuchar música y, recién con el tiempo, a jugar.

De aquella casita el término derivó hacia dos sentidos que todavía conviven y que conviene no confundir al leer documentos viejos: la sala pública abierta a quien pagara la entrada y la casa privada del anfitrión que recibía a sus invitados a la mesa. En ambos casos había una constante que este manual repite como motivo: la casa observa, fija las reglas del juego y se queda con una parte calculada de antemano.

Dados, tabas y la primera sala reglamentada

El azar es mucho más viejo que su arquitectura. En el mundo antiguo se jugaba con dados de hueso y con tabas —el astrágalo del tobillo de la oveja, de cuatro caras desiguales que rara vez caían con igual probabilidad—, y esos objetos aparecen en tumbas y en mosaicos mucho antes de que existiera un lugar pensado para el juego.

La sala de azar reglamentada nació en Venecia: en 1638 el Estado autorizó el Ridotto, un ala del Palazzo Dandolo abierta durante el carnaval, donde la banca la llevaban patricios y el ingreso exigía máscara. De ese modelo veneciano descienden los salones europeos del siglo XIX, los balnearios termales del continente donde el azar dejó de esconderse y pasó a ser, otra vez el motivo, azar reglamentado: horarios, apuestas máximas, personal de sala.

Mazo de naipes antiguos abierto en abanico y apoyado de canto sobre paño oscuro

La máquina, su mecánica y el impuesto que la ubicó

La máquina de azar reemplazó la mano del crupier por un mecanismo: tres o más rodillos con símbolos, un pago fijado por tabla y un porcentaje de retención programado que devuelve al jugador siempre menos de lo apostado a lo largo del tiempo. Su expansión fuera del casino, hacia clubes y hoteles, no la explica solamente la demanda de los jugadores.

La explica, en buena medida, el impuesto. Los estados gravan de manera distinta las máquinas de club, las de hotel y las de casino, y esas tasas diferentes decidieron dónde convenía instalar más aparatos. Donde el club pagaba menos por máquina, el club se llenó de máquinas; la geografía del azar terminó dibujada por la planilla fiscal antes que por el gusto del público.

Una misma conducta, tratada distinto según la frontera

Recuerdo que, cuando busqué un ejemplo claro de cómo una legislación se rompe en pedazos, Australia apareció enseguida, porque allí la vida de los casinos nunca dependió de una sola ley federal sino que quedó repartida entre los estatutos de cada estado, las Casino Control Acts, y así ocurría que una misma conducta resultaba legítima a un lado de la frontera interior mientras del otro no lo era en absoluto. El Commonwealth, por su parte, se guardó para sí el juego en línea, y con la Interactive Gambling Act de 2001 transformó en delito el ofrecer ciertos servicios digitales a clientes situados dentro de Australia, dejando el juego de local en manos de los estados.

  • NGS · 2001

    Gaming Machines Act

    Nueva Gales del Sur prohíbe publicar avisos de máquinas tragamonedas.

  • Victoria

    Prohibición paralela

    Victoria tiene su propia veda de publicidad, así que la misma página es lícita de un lado y no del otro.

  • Commonwealth · 2001

    Interactive Gambling Act

    Apunta al juego en línea y deja el juego de local a los estados.

  • NGS

    Regulador de casinos dedicado

    Tras las recomendaciones Bergin se separó la supervisión de casinos del organismo general de licores y juego.

  • Victoria · 2021

    Comisión Real Finkelstein

    Ray Finkelstein AO QC fue designado a fines de febrero; el informe se entregó en octubre de ese año.

La escala del fenómeno cierra el cuadro: Australia opera cerca de 196.000 máquinas, una densidad altísima para su población, y las compilaciones académicas y de advocacy —no un registro oficial único— estiman que concentra alrededor del veinte por ciento de las máquinas del mundo, unas cuatro de cada cinco fuera de los casinos. Las pérdidas anuales en máquinas se calculan entre unos 25.000 y más de 30.000 millones de dólares australianos según el año y el método, y Australia del Sur, con menos de dos millones de habitantes, superó los mil millones en un solo ejercicio; el desacuerdo entre las cifras es, también, parte de la historia.

Qué es esto y qué no es

Esto es historia, no asesoramiento: describe cómo se jugó, cómo se gravó y cómo se reguló, sin sugerirte qué hacer con tu plata. Por eso cada cifra se da con su fuente o, cuando no hay un registro único, se aclara que la estimación viene de compilaciones y no de un padrón oficial. Si querés la línea de tiempo con fechas, vive aparte para no repetirla acá.